Memorias del corazón II

Aquí estoy, firme ante la idea de que tu presencia dejó una huella enorme en mi vida, que marcó para siempre mi corazón. Desde el momento en que empecé a sentirte diferente, desde aquel momento en el que me llegó el rumor de que salías con alguien más, no te alcanzas a imaginar el dolor que sentí en mi alma, fue como cuando sientes que no tienes salida, cuando sientes que estás acorralado en un mar de dudas y ansiedad, fue horrible, quizá no veas eso como el big deal y pienses que solo soy una persona dramática que siempre quiere victimizarse. Todos los días le decía a mi corazón que tenía la esperanza de contigo construir una vida, de construir una relación, porque no te miento que llegué a soñar con un futuro a tu lado, con un recorrido de esperanzas, sueños, éxitos y mucho amor a tu lado. Cada salida contigo era maravillosa, y la disfrutaba al máximo.

Es probable que las ilusiones las haya solo construido yo bajo supuestos emocionales momentáneos, quizá haya sido muy probable que solo estuviera yo en aquel barco, aquel barco que hoy se hunde dejando en el mar de la tristeza y el olvido, las ganas de vivir a tu lado una y un millón de emociones. Al final, me duele profundamente tu silencio al ocultar todo lo que pasaba en tu vida, me duele haber sido parte de la segunda vida, de esa vida que se esconde, de la vida que no merece ser conocida, esa realidad que sucede bajo cuerda y oscuros callejones, me duele que de tu boca nunca saliera un “no puedo seguir saliendo con vos porque ya tengo pareja”, me dolió inmensamente tener que ser yo quien buscara respuestas a un enigma que torturaba mi paz y tranquilidad día a día. Me dolió bastante ver que ese hombre con quien estuve tantas veces en situaciones bonitas, ahora me ocultaba su realidad. Nunca llegué a creer que fuera a pasar esto, creí siempre que como lo dijiste mil veces “si salgo con alguien te lo digo, no tengo problema con eso”, pero sí lo tuviste porque nunca me contaste que tu vida ya la alegraba otra persona.

Creo que el mayor cuestionamiento que retumba en mi cabeza es el de saber qué hice mal para que no fueras capaz de decirme lo que pasaba y dejarme vivir en una mentira. No entenderé nunca el por qué al final, la última vez que nos vimos, terminamos desnudos en tu cama mientras ya compartías saliva con otro tipo, nunca pensé que fueras capaz de llevar una doble vida y que no me dijeras la verdad cuando para ti siempre estuvo claro que NUNCA FUIMOS NADA, y que nunca quisiste nada conmigo…

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