El tiempo que tardó

Pasaron meses de muchas experiencias junto a ti, algunas buenas y otras no tanto, pasaron semanas enteras de no vernos ni hablarnos, como también pasaron semanas en las que no podían faltar las letras en aquel chat alegre de WhatsApp. Pasaron las horas junto a ti, horas que me daban alegría y me hacían sentir lo que nunca nadie me había hecho sentir, como también pasaron las horas sin tu presencia, horas largas de profundos silencios. Pasaron los segundos y siempre supe que por la naturaleza de nuestra relación, todo sería fugaz, como también llegué a creer en lo utópico del tiempo más allá.

Gracias a ti, conocí los nueve anillos del infierno de los hablados por Dante, conocí cada detalle de tua acciones, pensamientos y sentimientos, junto a ti viví mil y un millón de mis “primeras veces”, junto a ti, pasaron calendarios que quedan almacenados en la cajuela de los recuerdos importantes, esos con el letrero de “prohibido olvidar”.

Meses después de tanto compartir, me confirmas que te marchas después de un frío y serio “te tengo que decir algo”… Y quizá ya debía estar preparado para ello, pues de terco como dicen en los dichos populares, me fui de cabeza y sin casco a esa relación que contigo soñaba.

Esta noche después de uno de los tanto momentos maravillosos a tu lado, te digo que acudo a las letras porque hablar no sé, para decirte que como Julio Verne, creeré en la satisfacción que los misterios de esta isla de cemento me regale.

Finalmente, agradecerte por las múltiples historias construidas y desearte lo mejor en este repentino viaje a la felicidad.